La fiesta del Rollo
DECLARADA DE INTERÉS TURÍSTICO PROVINCIAL
L´Alcora se siente orgullosa de ser la titular de una “Romería” única en España, cuyos protagonistas eran los varones (Infantes), menores de ocho años. Durante décadas, miles de niños han recorrido el trayecto de Pl/ de la Iglesia – Ermita de S. Cristóbal, y posterior regreso hasta la Iglesia Parroquial, lugar donde recibieron el bendecido y popular Rotllo.

Subiendo a través de los peldaños de la historia escrita, uno se encuentra con maravillosos datos con referencia a la descrita y autóctona tradición. Preciosas anécdotas y crónicas que nos aportan luz sobre su inicio. Vamos a ver un supuesto, de como debió ser el origen, añadiéndole estructura y un orden cronológico a la documentación existente:
—> Una fuerte y persistente sequía, hizo que los alcorinos ofreciesen promesas, realizasen romerías, e implorasen clemencia y auxilio mediante una inagotable cantidad de rogativas y oraciones. Lamentablemente todas estas plegarias no lograron su propósito, fueron vanas, la terquedad era dueña del cielo y la deseada lluvia no llegó. La Villa no desiste de la vital demanda y salió en procesión, los santos de la época más vinculados con los animales y la agricultura, recorren sus calles a hombros de un pueblo sediento: San Roque, San Antonio Abad, Santos Abdón y Senén, San José, y por supuesto la patrona, Nuestra Señora de la Asunción, son la esperanza de un municipio que junto con sus desabridos campos se muere de sed.
Tampoco se resolvió el problema y la sequía se mantenía firme, persistiendo la climatología adversa, llegando la situación a unos límites insostenibles, y es aquí, en este momento, cuando las autoridades en común cuerpo con todos los vecinos, deciden mandar a lo más Alto aquello que más quieren, lo más tierno y puro que tienen en sus casas, sus hijos más pequeños inferiores a ocho años, aquellos que aún no saben discernir entre el bien y el mal, los llamados Infantes.
La Ermita de San Cristóbal abre sus puertas de par en par ante la llegada de los pequeños romeros. Una vez en su interior dichas puertas son cerradas, dejándoles solos con el sacerdote que de inmediato comenzará la Eucaristía. Entre los rezos, se incluirán las preces que los romeros elevarán al Todopoderoso. El pueblo mientras tanto queda recogido en la Iglesia Parroquial, allí la Santa Misa es solemne, con sermón y comunión general. Los pequeños arriba y los mayores abajo, todos piden lo mismo: “agua y salud Señor”. Al finalizar el acto de la parroquia, los mayores se trasladan al pie de la bajada de San Cristóbal, van a la espera de los romeros, los cuales, una vez finalizada su especial rogativa, bajan en tromba cuesta a bajo, al ver a las madres que les esperan en brazos abiertos, formándose un extraordinario griterío festivo.
No cayó en saco roto la fuerza que hizo “toda” la población. Esta vez el cielo les escuchó. Los pequeños fueron los protagonistas, y sus peticiones, que con razón eran mucho más contundentes, fueron por fin atendidas en las Alturas. El agua vino en abundancia:
El 15 de Agosto de 1.751, ante la aparición del preciado manantial de la Font Nova, se acordó empezar los trabajos de la citada fuente y que se hiciera “fiesta a San Cristóbal”, por el nuevo hallazgo de esta fuente en tan grande esterilidad, y que “dicha fiesta se hiciera todos los años el día que la villa eligiere”
Datos posteriores, presuponen que esta maravillosa fiesta aprobada por la Corporación Municipal (nacimiento del diplomado Rotllo), tendría sus inicios en 1.756, una vez finalizadas las correspondientes obras, que necesariamente debieron de acometerse en el manantial, para que este quedase apto para uso y consumo humano, así como de animales. También se construyó el lavadero en agosto de 1.754.
El 5 de Mayo de 1754, se acordó ahondar el cauce de la fuente y hacer dos paredes de cal y canto a los lados para que la obra quedase con mayor perfección.
El 31 de Agosto de 1754, se acordó descubrir la fuente, que se sacase ésta al cabo de la cuesta, y que para el servicio común, se hicieran y construyeran lavaderos para lavar las mujeres y un abrevadero para las caballerías.
Debo resaltar, que el apreciado e histórico manantial de la “Font Nova” no pararía de asombrarnos. En el devenir de los tiempos aún nos ofrecería otro nexo más, entre esta y el emblemático Rotllo: A inicios del s. XX (año 1.909), los trabajos de conservación realizados en la citada fuente lograron que se incrementase su caudal, motivando con ello, que el Rotllo volviese a ser protagonista. El Ayuntamiento Pleno, en agradecimiento por tan grata noticia, ordenó aumentase su masa hasta las actuales dimensiones.
El importante hallazgo de la popularísima Font Nova, generó o provocó la oferta que hizo el Consejo Municipal, por la que una vez se asignase la fecha, debía comenzar la conmemoración anual del Rotllo.
Según nos marca la tradición, la Villa eligió el lunes de Pascua, ya festivo e importante en el santoral católico, que lo denomina Lunes del Ángel. El Evangelio nos dice, que al día siguiente de la Pascua, las mujeres fueron al sepulcro de Jesús encontrándolo vacío, momento que reciben el celestial anuncio: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado".
Bendito sea el lunes de Pascua o lunes del Ángel, que en nuestra villa quedará unido por siempre a la Romería del Rotllo, y que en agradecimiento, los recién nacidos también participarán revestidos de ángeles (del braçàt), dándole colorido y ternura a la autóctona y singular celebración. <—
José Manuel Puchol Ten.
Cronista Oficial de la Villa
L´Alcora, enero de 2.010.


















